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Inversiones y Finanzas
Recién comenzamos el año, nos ponemos a hacer cuentas y tal vez nos damos cuenta de que el dinero no rinde para cubrir los gastos mensuales lo mismo que en diciembre del año pasado. La inflación hace que perdamos poder adquisitivo y, en general, los aumentos salariales no van a la par de los incrementos de precios. Ante este escenario, ¿qué podemos hacer?
Quienes el año pasado llegaban con lo justo ahora tal vez tengan que hacer malabares o sacrificar su nivel de vida para intentar mantener su poder adquisitivo, que seguirá disminuyendo por la inflación de enero y febrero (que suelen ser de las más altas del año) y sobre todo teniendo en cuenta que es probable que aún falten varios meses para que se negocien las paritarias de 2015.
Más allá del contexto económico, hay medidas que se pueden tomar para intentar que el dinero rinda un poco más.
Lo primero que hay que detectar es si el problema es de ingresos o de gastos ingresos o de gastos. Por qué se dice esto, porque en muchas ocasiones y con la diseminación de las tarjetas de crédito, muchas veces la gente compra mas allá lo que puede y con el uso del plástico no se detiene a pensar si efectivamente cuenta con el dinero para respaldar el gasto que está haciendo.
Esto es sencillo, si el dinero no alcanza es porque sale más de lo que entra (se gasta más de lo que ingresa). Para poder equilibrar esto es necesario ser conscientes de lo que ingresa (cuanto dinero ganamos) y de lo que egresa (cuanto dinero gastamos). A partir de estos datos tenemos dos opciones o intentar ganar más dinero o intentar gastar menos.
Según el economista NicolásLitvinoff, el primer paso es analizar con precisión si lo que tenemos es un problema de ingresos o de gastos. Es muy sencillo decir: esto se equipara ganando más dinero, pero sabemos que en la coyuntura actual es muy difícil que esta opción se concrete. A todos nos gustaría ganar más, pero la cuestión aquí pasa por usar el sentido común y determinar si nuestro nivel de ingresos actual debería ser suficiente como para que podamos llegar bien a fin de mes o si, por el contrarío, lo que ganamos hace que ello sea una misión imposible.
Una forma de ver si lo que estamos haciendo esta bien o mal, es consultar con amigos o compañeros que tengan un nivel de ingresos similar al nuestro y ver con sus respuestas y su nivel de egresos si ellos llegan cómodos a fin de mes o no.
Si esta encuesta nos indica que a todos les alcanza el dinero menos a mi, evidentemente estoy haciendo algo mal y evidentemente el problema no es de ingresos sino de gastos.
En cambio, si la dificultad que tengo es compartida por todos mis compañeros, se puede arribar a la conclusión de que el problema viene más bien por el lado de los ingresos.
En algunos casos, incluso podría ser un problema de estos dos factores combinados: bajos ingresos y gastos elevados. Con ese diagnóstico claro, estamos en condiciones de buscar equilibrar nuestras finanzas.
Luego de detectado el problema deberíamos pasar a transformar el gasto personal.
La idea es desterrar los gastos improductivos de nuestra lista y solo quedarnos con los gastos inteligentes. Los gastos inteligentes son aquellos que generaran algún tipo de mejora concreta en mi vida, mientras que los gastos improductivos no producirán ningún cambio significativo.
Por ejemplo, si me quiero comprar un televisor, no debería comparar precios y modelos de ese equipo, sino pensar si efectivamente lo necesito, si mejorará mi vida en algún sentido, etc.
Otro gran error es el de acostumbramiento o trampa de estatus, que ocurre cuando una persona está acostumbrada a determinado gasto en bienes de lujo o suntuarios, que en realidad no puede costear, y no se detiene a pensar que beneficio esos gastos le generan y si efectivamente puede enfrentar el costo de mantenerlos.
Este comportamiento se conoce también como trampa de estatus porque la persona gasta dinero en bienes de posicionamiento, que de alguna manera ratifican su pertenencia dentro de un determinado nivel social. Como el gasto no cambia el estatus de la persona, su bienestar tampoco aumenta al no modificar su posición relativa y la satisfacción se evapora rápidamente.
Transformar los gastos improductivos en gastos inteligentes pasa por investigar, evaluar, y ver qué tipo de beneficio genera cada gasto.
El tercer y último paso tiene que ver con transformar los ingresos.
Decir que lo ideal es conseguir ganar más dinero es una obviedad. Todos queremos ganar más y no siempre es posible ni sencillo de alcanzar. Lo que sí se puede lograr es el aumento de otro tipo de ingresos que se conocen como ingresos residuales. ¿Qué son losingresos residuales?
Hay dos tipos de ingresos:los lineales: que son los que uno percibe como empleado remunerado por lacantidad de horas trabajadas, los residuales: que tienen que ver con lacapacidad de generar ingresos de manera permanente por un trabajo hecho de una sola vez.
Los ingresos residuales provienen de inversiones financieras, franquicias, royalties, alquileres y venta de intangibles sin servicio de posventa a través de Internet.
¿De qué se trata esto? de arriesgar una poco, de investigar cosas nuevas, de orientar nuestra energía hacía la concepción de ingresos extras que no dependan exclusivamente de nuestro trabajo como empleados.
Para lograrlo es importante convencernos de que podemos generar ingresos residuales, investigar sobre el tema y dedicarle un tiempo fijo semanal a este objetivo que puede transformar nuestra economía antes de lo que imaginamos.